El ángel literario
-
¿En qué momento un escritor decide que dedicará su vida a la escritura? ¿Realmente lo decide o de alguna manera que no comprendemos está predestinado a vivir entre renglones? ¿Por qué lo hace? ¿Por qué siente esa necesidad de escribir, esa llamada, ese impulso incontrolable? ¿Ese momento llega cuando abre el primer libro y se deja arrastrar a esos mundos fascinantes donde nos transportan las primeras historias que leemos? ¿O quizás cuando, por primera vez, garabatea unas palabras en una hoja en blanco y se da cuenta del enorme poder que se despliega con cada una de ellas? Y una pregunta más, quizás la más importante: ¿Existe, verdaderamente, ese momento?
A todas esas preguntas trató de responder el escritor guatemalteco Eduardo Halfon en El ángel literario, uno de sus primeros libros, publicado hace casi una década, pero inencontrable desde hace años hasta que recientemente ha sido rescatado en el catálogo de Los Tres Editores. Un libro (o reflexión o diario o novela fragmentada o colección de cuentos o mezcla de todos esos géneros) que no pierde vigencia con el paso del tiempo porque la historia de la literatura, al fin y al cabo, no es otra cosa que la historia de sus escritores. Y de la pulsión entre ambos, literatura y escritor, nace, en cada caso de una manera totalmente diferente, un nuevo capítulo de esa historia.
En sus propias palabras, Eduardo Halfon trata en El ángel literario de ‘encontrar el momento en la vida de personas con tan pocas circunstancias propicias en que les pasa un ángel por encima y caen en la literatura.’ Y para ello se sumerge en su propia historia como escritor, preguntándose constantemente cuándo empezó a escribir, remontándose en el tiempo a sus primeras lecturas, buscando ese incierto origen en las historias que le contaban sus mayores, al tiempo que rastrea ese momento mágico o terrible, ese momento siempre fugaz, escurridizo, casi imperceptible, en las biografías de algunos de los escritores que más le han marcado como novelista. Por sus páginas desfilan Raymond Carver, citas de Herman Hesse, reflexiones de Oscar Wilde o el mismísimo Ernest Hemingway, además de los míticos personajes de Piglia o fragmentos de los diarios de Navokov, entre muchísimos otros.
Sin embargo, pocas veces sabemos dónde comienza o dónde acaba una historia. ¿Empieza en la primera frase o se ha gestado mucho antes? ¿De verdad termina un libro con el punto final o continúa contándose en nosotros una y otra vez? ¿Se puede llegar a ese origen, a ese impulso fugaz, a ese momento en que alguien, de repente, deja de pertenecer a una historia para convertirse en historia misma? Lean a Eduardo Halfon y, quizás, encuentren alguna respuesta. O no. De eso trata la literatura. De preguntas más que de respuestas.
Miguel Ángel Ortiz