El periodista argentino Joaquín Sánchez Mariño escribe desde las entrañas de guerras y crisis humanitarias de países como Ucrania, Sudán o Irak, en un escenario terriblemente actual. El miedo, la urgencia, la lucha y las voces de quienes habitan el desastre se mezclan con su mirada atenta sobre la deshumanización, el oficio y el abismo, hasta desembocar en su vínculo más íntimo con el conflicto: la huella de su padre, excombatiente en Malvinas.
En la segunda parte, la obra da un giro. De los frentes de batalla, el autor regresa hacia su propia historia: el legado de su abuela —figura clave en su amor por la literatura—, la búsqueda de una voz a partir de un retrato de Bill Evans o incluso esas diminutas aventuras cotidianas —como salvar un árbol huérfano o emprender una insólita persecución en el conurbano—, aparentes pequeñeces que reclaman con urgencia su lugar en la narrativa del mundo.
Entre la guerra, la escritura, la memoria y la vida cotidiana, Sueño con tsunamis podría parecer dos libros en uno. Empieza queriendo saber qué les sucede a los otros cuando el mundo que conocían deja de existir, pero termina preguntándose cuánto sabemos realmente de la persona en la que nos hemos convertido y qué impacto tienen en nosotros las cosas que elegimos vivir.