¿Qué culpa tiene el amor de que no lo conozcamos? nace de una niña que pasó años soñándolo y que, cuando por ?n lo tocó, tuvo miedo y huyó. Otras veces se dejó querer y mientras dormía, alguien recogía sus cosas y dejaba una nota en el buró: «No quiero lastimarte», después de todos los besos, los viajes, las primeras veces.
Este libro es el rastro de un despertar abrupto: la culpa que no debió ser solo suya, la pérdida de la inocencia y la escritura como única forma de volver a abrazarse.
Aquí, Regina Segoviano convierte la herida en lenguaje para recuperar lo que otros usaron en vano. Un libro que invita a poner el dolor de nuestro lado, a hacerle un espacio entre nuestras preguntas y a con?ar en que, a veces, sus respuestas son la disculpa que no supimos decir a tiempo… o la que nunca llegó.