Este es un poemario de amor, pero también de dolor y duelo. Conviven aquí desde la ternura del verso sáfico hasta los versos más desgarradores. Ambos estilos se cruzan en el diálogo con la herida, el duelo y el amor. La metafísica del verso explora el poder catártico, sublime y terapéutico del arte a través de dos momentos:
La primera parte, inmanencias, pretende rescatar la dulzura de los versos sáficos, el amor y la embriaguez lírica, tomando la introspección como función principal del verso.
La segunda parte, trascendencias, destaca la función del verso como purificación del dolor. La pérdida es ahora la protagonista, la pérdida del padre, de la mujer, de la inocencia. El verso ahora no mira hacia dentro, sino que purga, purifica y trasciende heridas universales que compartirá cualquier lector. La autora nos lleva de la mano a trascender cada uno su propia herida a través de la metafísica del verso.