Nuevo libro de Rodrigo García. Llevábamos un tiempo esperándolo.
El autor de, entre otros títulos, Cenizas escogidas (5.ª edición), Barullo o Cómo se llama, nos trae esta novela-poema-río, una máquina verbal feroz y desobediente que no perdona nada ni
a nadie: ni a la familia, ni al arte, ni a la ciencia, ni a quien lo lee. Lo sentimos.
Una corriente de voces impetuosa —padres que sueñan con ahogarse con su familia en una pecera, científicos que debaten si la risa provoca gastritis, ponentes que quieren convertir las
ciudades en globos de goma— desfila ante nuestros ojos combinando lo sublime y lo soez con la desfachatez de quien ya se sabe condenado.
Aquí conviven Schopenhauer y las rebajas, Walt Whitman y las zanahorias bío pegadas con Loctite, Giotto y el fútbol sala. La especulación inmobiliaria, los museos, la terapia, el lenguaje
inclusivo: todo, todo, todo acaba con las costuras al aire.