La casa, el invierno, el hambre, la costura, el cuerpo y el nombre atraviesan Una lengua siempre extranjera, un poemario que explora qué sucede entre las cosas y las palabras con las que intentamos nombrarlas.
Desde una escritura íntima que se abre hacia lo común, lo político y lo colectivo, Aina Forteza Gómez convierte el lenguaje en cuerpo, fractura y vínculo. Nombrar nunca resulta suficiente: las palabras llegan tarde, usadas, incompletas. Y, sin embargo, seguimos recurriendo a ellas para ordenar el caos, construir memoria y acercarnos a los otros.
Un libro sobre la dificultad de decir y sobre la necesidad de seguir intentándolo; sobre la escritura entendida, finalmente, como una forma de cuidado.